sábado, 20 de noviembre de 2010

LIMITE

Qué oscuro el borde de la luz
donde ya nada
reaparece.


RUINAS

Se abatieron los muros,
cayó el templo,
regresó el navegante
y volvió a partir.

Y nosotros inmóviles
mientras iba dejando la ceniza
en las manos desnudas
su temblorosa luz.


José Angel Valente.

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