jueves, 14 de julio de 2011

Grandes inventos de la Humanidad. ( E. Galeano )

  La puerta giratoria.
 
  La puerta que gira fué inventada en Berlín, en 1881, para evitar el frío, el viento, la nieve, el polvo y el ruido.
  Más de dos siglos después, sirve también para circular, gira que te gira, entre los negocios, la política y las guerras.

  Algunos casos más o menos recientes, en los Estados Unidos:
  Robert McNamara encabezó la empresa Ford, donde hizo lo que pudo contra la Naturaleza y contra los peatones distraidos, hasta que un giro de puerta lo lanzó a dirigir la matanza de Vietnam, durante unos cuantos años, y culminó su carrera exterminando países desde el Banco Mundial;

  Donald Rumsfeld fué jefe de gabinete del gobierno de los EEUU, desde allí la puerta giratoria lo arrojó a una fábrica de Monsanto, la serial killer multinacional, donde legalizó venenos que habían sido prohibidos, hasta que la puerta giró nuevamente y apareció conduciendo la guerra de conquista del petróleo de Irak;

  Dick Cheney encabezó el Pentágono en el gobierno de Bush Padre y regaló jugosos contratos militares a su empresa Halliburton, y de ahí pasó al gobierno de Bush Hijo, donde se ocupó de la demolición y la reconstrucción de Irak en beneficio de Halliburton, siempre en el centro de su generoso corazón.

  Y el vaivén de la puerta no paró.

 A mediados del año 2009, el presidente Obama colocó a Michael Taylor a la cabeza del organismo público que controla los alientos y los medicamentos que se venden en el país. Taylor ya había trabajado allí. Había sido él quien dió el visto bueno a las hormonas transgénicas para vacas lecheras, que pueden producir cáncer, y había autorizado que esa leche se vendiera sin ninguna advertencia en el envase. Monsanto expresó su gratitud otorgando a Taylor el cargo de vicepresidente de la empresa.


miércoles, 13 de julio de 2011

DONDE HABITE EL OLVIDO


Para Isa

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

LUIS CERNUDA

miércoles, 6 de julio de 2011

Pensamiento Rafael Obligado

a Isabel, la biennacida que nos señala por donde ir en ésta lucha



"a bañarse en la gota de rocío
que halló en las flores vacilante cuna
en las noches de estío

desciende el rayo de la blanca luna
así,
en las horas de celeste calma y dulce desvarío
hay en mi alma...
una gota de tu alma
donde se baña el pensamiento mío"

martes, 5 de julio de 2011

LA VIDA HUMANA




Velas de amor en golfos de ternura
vuela mi pobre corazón al viento
y encuentra, en lo que alcanza, su tormento,
y espera, en lo que no halla, su ventura,

viviendo en esta humana sepultura
engañar el pesar es mi contento,
y este cilicio atroz del pensamiento
no halla un linde entre el genio y la locura.

¡Ay! en la vida ruin que al loco embarga,
y que al cuerdo infeliz de horror consterna,
dulce en el nombre, en realidad amarga,

sólo el dolor con el dolor alterna,
y si al contarla a días es muy larga,
midiéndola por horas es eterna.

Ramón de Campoamor

domingo, 3 de julio de 2011

Frases célebres, por Thomas Malthus.

" Todos los niños que nazcan por encima de los necesarios para mantener le población al nivel deseado deben perecer sin falta, a menos que se les haga espacio por la muerte de otras personas...Por tanto...debemos facilitar las acciones de la Naturaleza que provocan dicha mortalidad en vez de soñar torpe y vanamente con impedirlas; y, si nos asusta la aparición demasiado frecuente de horribles hambrunas, debemos facilitar e impulsar diligentemente otras formas de destrucción que proporcione la Naturaleza".
" En lugar de recomendarles higiene a los pobres, debemos estimular los hábitos opuestos. En nuestras poblaciones debemos hacer más estrechas las calles, hacinar más gente en las casas y cortejar el retorno de la peste. En el campo debemos levantar las aldeas cerca de charcas estancadas y, sobre todo, alentar la colonización de toda suerte de terrenos pantanosos e insalubres. Pero, por encima de todo, debemos reprobar los remedios específicos para enfermedades devastadoras; y refrenar a esos hombres bien intencionados, pero equivocados, que creen hacerle un bien a la humanidad abrigando planes para extirpar por completo determinadas enfermedades".

Thomas Malthus, " Ensayo sobre el principio de población ", 1798